jueves 28 de junio de 2007

La vida y el fútbol

Eran once chicos, gambeteaban una pelota como si en ella llevaran el futuro del país. A lo mejor era cierto.

Eran unos pibes cualquiera, de todas partes de un país en ruinas. Venían arrastrando en las zapatillas el polvo de la derrota nacional.

Uno venía de un fuerte apache que está en pleno Buenos Aires, otros de más adentro.

Se pusieron los once la misma camiseta, esa albiceleste que rejuvenecía una bandera demasiado gastada.

Eran once pibes de todo el país que gambeteaban la miseria nacional tratando de enterrarla en el fondo de un arco.

Eran once pibes que le devolvieron la fe a una nación resignada.

Once banderas iguales, en movimiento, escurriendo la esperanza entre rodillas enemigas, tratando de llevarlo al final del campo, donde el futuro se enmarca entre patadas.

Los once chicos llegaron cerca, se volvieron uno, una sola bandera que corría con el espíritu colectivo en territorio hostil. Hermanos en la lucha por reconstruir la fe de una nación.

Nunca se anotó el gol de la victoria, pero esos once pibes gambetearon hermosamente la esperanza hasta los corazones de la gente que reconoció su bandera en el campo de fútbol.

Después de todo, ¿para qué si no está el fútbol?

Siempre hay otro mundial...




*Gambetear: Esquivar al oponente sin perder la pelota.

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