Si bien los silencios duelen,
a veces las palabras asfixian.
Quisiera morir ahora, morir tranquila y joven.
Llevar conmigo los afectos y las dudas,
pintar los recuerdos de mis nostalgias con la certeza de que jamás serán.
Sentado frente a mí, con la mirada en los rincones,
se encuentran los brazos y las manos que veo en sueños.
Sentados frente a mí, los ojos que deseo.
¿Será que los seres de incertidumbre habitaremos siempre en los silencios,
que empeñaremos la vida esperando un momento?
Intento que mi mirada encuentre el foco de los olvidos,
que los tiempos se borren violentados por las rutinas,
pero es tarde, el día se acaba.
Mañana será viernes y luego nada.
Luego el silencio
Luego el vacío
Luego la puerta que no lleva a ningún lado
Luego será lunes y tal vez llegue el olvido.
Quizás somos todos seres rotos, Frágiles, Tratando de caminar sosteniendo Nuestros pedazos de humanidad, Con la esperanza de no deshacernos en la marcha, Buscando aquello que nos sostiene En una pieza.
lunes, 1 de junio de 2015
sábado, 17 de enero de 2015
Insomnio
En la pagina 373 de la antología Latitud 18.5 publicada por País Invisible Editores se encuentra mi cuento "Cosmópolis".
"Cosmópolis" es el resultado de la investigación que hice acerca de la historia del "Petiso Orejudo" el primer asesino en serie conocido en mi país, Argentina. Luego de haber terminado de escribir "Cosmópolis", me encontré cargando con muchas relacionadas a la historia en la cabeza.
"Insomnio" es el descargue.
"Cosmópolis" es el resultado de la investigación que hice acerca de la historia del "Petiso Orejudo" el primer asesino en serie conocido en mi país, Argentina. Luego de haber terminado de escribir "Cosmópolis", me encontré cargando con muchas relacionadas a la historia en la cabeza.
"Insomnio" es el descargue.
Insomnio
3
de enero
Escribo por desesperación, buscando
trazos de mí misma sobre el papel.
Necesito saber que no se me escapa la razón por alguna grieta de la mente. Traté de
explicarle a Margarita lo que me estaba pasando, cree que exagero. No me atreví
a decirle que llevo semanas teniendo pesadillas. Me abruma el ruido en las
noches cuando trato de dormir, pero también me desespera el silencio ya en la madrugada cuando el sueño se da por vencido.
Desde que me mudé aquí, tengo miedo de la gente, me aterra todo lo que pasa en las
calles de esta ciudad…
Llevo ya seis días sin salir
del departamento… Sigo con la investigación
aunque ya no me corresponda, hay
una de las historias que me persigue en esas pesadillas
Se me acabaron los cigarrillos pero no quiero
salir de noche, durante el día a veces logro dormir… extraño a mamá… sus manos
acariciando mi frente para que pudiera dormir esas noches que la locura se me
quería meter por los ojos que no se cerraban nunca…
| Diario La Nación Columna Mensual Domingo 8 de enero de 2006 Arquitectura
Historias Ocultas de la Ciudad
Por Margarita Rotman
Profesora de Arquitectura de la Universidad de
Buenos Aires
Acercándonos ya al bicentenario del país, el caminar por las calles de
nuestra ciudad, me hace pensar en la celebración del primer centenario de la
nación. Fue un impulso vital a la infraestructura de la Argentina que se
convirtió en un bullicio patriótico acompañado de un crecimiento poblacional
vertiginoso. Por esa misma población que se multiplicaba gracias a nuestros
bisabuelos y tatarabuelos llegados de Europa, la ciudad comenzó a crecer y a
desarrollarse dentro de un concepto urbano
novedoso y avanzado. Y en los cimientos de todo ese desarrollo
quedaron enterradas historias macabras de nuestra nación.
Una,
que resulta verdaderamente escalofriante, se encuentra todavía enterrada debajo de alguna casa de Buenos
Aires.
El Petiso Orejudo fue probablemente el primer asesino en serie de
nuestro país. Al momento de ser
arrestado en 1913, había matado a cinco niños según su confesión. El primer
cadáver, puede estar aún enterrado debajo de la casa de una ilustre familia
de nuestra ciudad.
Según él contó a la policía de la época, en
1906 tomó a una niña de
aproximadamente 2 años y la llevó hasta un baldío sobre la calle Río de
Janeiro donde intentó estrangular a la
pequeña. Después de haberla golpeado, decidió enterrarla viva en una zanja que cubrió con
latas.
Las autoridades, al
conocer este crimen, se trasladaron
hasta el lugar pero se encontraron con que se había edificado una casa
de dos pisos. Los archivos policiales registran una denuncia por desaparición
con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca
Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada…
|
***
10/enero
Escribo para demostrarme a mí misma que
no he perdido conciencia de la
realidad. Tengo montañas de papeles de
historias que me persiguen por las
noches. No puedo dormir sin saber que es de
día. La noche me mortifica, estoy viendo algo que no puede ser real, no
debería ser real. Ella apareció hace dos noches mientras yo estaba sentada
sobre la cama, encorvada frente a la
computadora como siempre. Antes de verla
escuché su vocecita, “¿Quién sos?”. No
necesité mirarla para saber que era ella, la nena desaparecida.
Necesito el papel, necesito escribir sobre hojas que puedo tocar. No confío en la
computadora, me traiciona, me observa,
de allí salió ella. Lleva cien años muerta, enterrada debajo de una de
las casas que estoy estudiando. No sé cuándo comencé a enfrascarme en su
historia. Yo sólo quería investigar la arquitectura de Buenos Aires, para eso vine a esta ciudad. Tengo miedo, no sé si lo que veo es
real. Hace tiempo que tengo miedo, por eso tengo la s puertas y las ventanas cerradas.
Duermo un poco de día. Me pasé las últimas dos noches oyéndola a ella. Me
pregunta dónde está, quién es, quien soy… Me grita desde la historia de su muerte… cuando cierro los ojos, la veo
morir, adormecida de dolor, entre las latas… ¿Cuánto tiempo habrá estado
allí?... enterrada viva…
***
A:
|
luciagarza@gmail.com
|
De:
|
|
Asunto:
|
Te
pido que reconsideres
|
Miércoles, 11 de enero de 2006
|
|
Estimada
Lucía,
Quiero pedirte que reconsideres tu decisión. Has sido la mejor
ayudante de investigación que he tenido durante mis años en la Facultad de la
UBA. Sé que extrañas mucho tu
provincia y a tu mamá, pero tu
colaboración en la investigación ha sido decisiva para el proyecto.
Me parece que fue mala idea que hicieras las redacciones desde tu
departamento, has estado muy encerrada estos meses. Te necesito en la
oficina. Has logrado una conexión personal con estas historias que puede
darle una dimensión más humana al libro.
Las columnas en el diario han despertado interés por el tema, vos
sabés las posibilidades que esta publicación nos puede dar.
Quisiera hablar con vos en persona, traté de comunicarme a tu casa
pero siempre aparece ocupado, creo que debes tener un problema en la línea.
Yo me voy a Mar del Plata con mi marido
en dos días y volvemos a mitad de febrero, cuando retomaremos la
investigación, espero que para entonces hayas reconsiderado tu renuncia.
Saludos,
Margarita
|
|
Creo que sigue siendo enero
La he interrogado hasta el cansancio.
No sabe su nombre. No sabe en que año
nació, no me dice nada sobre sí misma. No recuerda al petiso. Necesito saber si es ella, si es
la niña que está enterrada debajo de la casa. A veces, cuando logro dormir, sueño con la
vida que ella hubiera tenido. Me la imagino joven, adulta, anciana. Sólo hay de
ella un dibujo que hizo su madre. A
veces también la veo golpeada, llorando debajo de las latas, gimiendo sin poder
entender lo que ocurre, entonces despierto y está aquí en el departamento,
mirándome sin saber que yo acabo de ver su muerte en mis sueños.
Ella también me interroga a mí, me
pregunta quién soy, me sigue por el
departamento, me pregunta si la conozco, porqué la busqué, porqué paseo por
todo el departamento durante la noche, por qué duermo de día…
Las sombras del departamento se me
comienzan a parecer a las manchas de tinta que me enseñaba aquel terapeuta al
que iba cuando llegué a la ciudad. La
tinta sobre el papel… es la única conexión que me queda con la
realidad… tengo el teléfono descolgado todo el día… no quiero hablar con nadie…
sólo con ella… ella sabe lo que es la soledad, ella sabe lo que es sentirse
hundida debajo de la tierra y que nadie te escuche, así murió… creo que es
ella… no sé…
***
Cuando me acuesto y cierro los ojos
siento cosas moviéndose junto a la cama,
ella deambula por el departamento cuando no la veo, lo sé. A veces decide no
contestarme y el sonido de mi propia voz
me irrita, me desespera. Necesito saber que es ella, que es la que está enterrada debajo de la casa… quiero
ver sus huesos, asegurarme de que es real…
Necesito dormir.
Ayer sentí como si tocaran a la puerta,
pero la nena me llamó y me escondí con
ella debajo de la cama hasta que se fueron…
Quiero desenterrar sus huesos con mis
propias manos si es necesario. Me la imagino, respirando con dificultad, debajo
de las latas. Necesito saber si es ella … Ayer me preguntó de nuevo por qué no duermo, paso
horas acostada en la cama sin lograr dormir. Cuando por fin lo consigo, tengo
una pesadilla nueva, sueño que estoy despierta
en el departamento sin poder
dormir y que la nena me mira. Entonces despierto asustada y la nena está allí
mirándome.
***
Ya no
sé si el papel en el que escribo es real. Salgo de una pesadilla para entrar a otra… La
nena abrió la puerta del departamento
y se fue corriendo por las
escaleras, no podía dejarla ir sola. La calle estaba vacía. No era de día ni de
noche, el cielo era morado, corrí detrás de ella hasta que llegamos a la calle
que conozco bien, Río de Janeiro, he
estado allí varias veces, investigando.
La casa no estaba, había un baldío
húmedo en su lugar. La nena
se paró junto a la zanja, la misma que imaginé la primera vez que leí la
historia. Comencé a sacar las latas con las manos, me
cortaban y estaban llenas de tierra. Cuando ya había llegado cerca del fondo escuche la risa, era él, estaba cerca. El
sonido de las carcajadas sádicas retumbaba en las paredes de los edificios
alrededor. Entonces desperté, pero me encontraba dentro de la
zanja debajo de las latas y podía ver
pequeñas luces moradas que reflejaban
las latas, seguía escuchando la risa
pero esta vez venía de cada una de las latas… la locura se me quería meter por los oídos con el
sonido de cada carcajada. Cuando él se
hacía más fuerte, más próximo, desperté.
Estaba en el departamento, acostada y la nena me
miraba. Por primera vez me habló de él, ¿Lo
viste? ¿Sabés quién es? No me quiere
dejar salir, me tiene encerrada, ¿Quién sos? Entonces salió corriendo de nuevo hacía la
calle y comencé a perseguirla otra
vez pero cuando salí a la calle el cielo
era rojo y no podía ver a la nena. La calle era un río negro y los edificios
estaban todos cubiertos de mugre.
Cuando volví a despertar, la nena
estaba durmiendo junto a mí en la cama. Por primera vez tranquila. Entonces
entendí que él la tenía prisionera a su
lado en el infierno. Ya sé lo que voy a hacer, tengo que bajar a buscarla.
lunes, 21 de julio de 2014
I want the world to stop
There was this Argentinian comic strip: Mafalda. It contained almost every idea that is true in the universe!
So one of the strips goes: Stop the world! (after reading a newspaper) I wanna get out.
Sometimes I feel like that: Stop the World, I'm getting out!
Particularly in days like today--rather yesterday, I should say. A lot of bad news, people I know and love going through inexplicably hard situations. Not to mention your regular news-broadcast variety of horrors and hardship in the world.
The problem is, the world doesn't stop. I feel like everyone around me should stop and complain, fight, do something! That's the feeling, when something terrible happens to someone you love: like the world should stop and observe the terrible thing that happened, like the 7 billion people on this planet should mourn the same thing I am mourning. How dare people commute to work tomorrow while some of us are in pain?!
But it doesn't work like that. My dad did have to go to work the day after finding out he has cancer, so did I. And grocery lists still need to be bought and cars still need oil changes amidst the mourning. It doesn't stop, ever! Maybe a few of us will notice and stall for a while... but never stop.
I am sort of discovering... that is the beauty of all this, of the pain, and the heartache, and the things no one can explain: the world keeps on moving. Amidst the pain, babies are born, children learn to read and write, they learn to walk. Even with a chemo machine attached to them, they read fairy tales, they laugh, they fight, they live. That is life, that is LIFE, unstoppable, un apologetic, un-stalling.
I used to believe that heartache--true heartache--meant everything and everyone around you would just stay still, see the pain, observe the pain, and talk about the pain. And then my dad started making jokes the same day he was diagnosed, and I laughed at his jokes, because they were funny. And so it goes, life keeps on sprouting amidst the chaos, amidst the heartbreak, uncontrollably. Because life cannot be contained it will find its way around the worst of days and keep coming back even when you push it away.
So one of the strips goes: Stop the world! (after reading a newspaper) I wanna get out.
Sometimes I feel like that: Stop the World, I'm getting out!
Particularly in days like today--rather yesterday, I should say. A lot of bad news, people I know and love going through inexplicably hard situations. Not to mention your regular news-broadcast variety of horrors and hardship in the world.
The problem is, the world doesn't stop. I feel like everyone around me should stop and complain, fight, do something! That's the feeling, when something terrible happens to someone you love: like the world should stop and observe the terrible thing that happened, like the 7 billion people on this planet should mourn the same thing I am mourning. How dare people commute to work tomorrow while some of us are in pain?!
But it doesn't work like that. My dad did have to go to work the day after finding out he has cancer, so did I. And grocery lists still need to be bought and cars still need oil changes amidst the mourning. It doesn't stop, ever! Maybe a few of us will notice and stall for a while... but never stop.
I am sort of discovering... that is the beauty of all this, of the pain, and the heartache, and the things no one can explain: the world keeps on moving. Amidst the pain, babies are born, children learn to read and write, they learn to walk. Even with a chemo machine attached to them, they read fairy tales, they laugh, they fight, they live. That is life, that is LIFE, unstoppable, un apologetic, un-stalling.
I used to believe that heartache--true heartache--meant everything and everyone around you would just stay still, see the pain, observe the pain, and talk about the pain. And then my dad started making jokes the same day he was diagnosed, and I laughed at his jokes, because they were funny. And so it goes, life keeps on sprouting amidst the chaos, amidst the heartbreak, uncontrollably. Because life cannot be contained it will find its way around the worst of days and keep coming back even when you push it away.
lunes, 12 de mayo de 2014
Solo se escribe escribiendo
Tengo
un par de zapatos azules que no usaré nunca más.
Tengo
una cartera de marca que me da vergüenza estrenar.
En
alguna caja olvidada, hay collares y pulseras y anillos
muy
bonitos que alguien me quiso regalar.
Y yo
guardo todos esos tesoros en un armario de cosas que no son parte de mí.
Porque
pertenecen a alguien más, a una chica que podría ser yo,
Pero
que nunca lo ha sido.
Me lavo
la cara con jabón y veo las manchas del tiempo que solo podría tener yo.
Mis
tesoros son otros, que no caben en una caja ni ostentan una marca.
Mis
tesoros son palabras que me gusta pronunciar,
Palabras
como “idiosincrasia” y “paraguas” y “amedrentar”.
Tengo
libros manchados que no regalaría jamás,
Tengo
versos escondidos de los que cualquier poeta profesional se reiría.
Tengo
una fe terca, que por más que intento echarla, siempre me espera en la puerta a
la salida de mi casa.
Sé
muchas cosas sobre el mundo, sobre la gente y sobre la soledad,
y
siento que sé tan poco.
Sé que
hay alguien en el planeta que alguna vez me quiso aunque ya no lo recuerde.
Sé que
el domingo es el día más triste, y que se celebran los viernes.
Aprendí
que quejarse es solidario y ser optimista una pérdida de tiempo,
Aprendí
que el que sabe, calla y se apropia de la verdad.
Sé que
los jóvenes son jóvenes hasta el día que empiezan a jugar en el sistema, y sé
que el sistema es una máquina que te adormece las ideas.
Sé que
querer es peligroso, porque alborota las mareas y sé que he vivido mucho tiempo
observando la vida desde mi puerta.
Sé que
no sé qué es la poesía,
Sé que
no sé cómo y a dónde llega,
Siento
sus hilos invisibles, que tejen en las esquinas oscuras de esta mente que la
niega.
Sé que
la poesía es una palabra gastada,
una
palabra manoseada y ligera.
Sé que
la poesía se presta, si uno se presta a ella,
Presiento
que se esconde en lugares
a donde
mis miedos son bienvenidos.
Sé que hay ideas que me alborotan las esperanzas y miedos que le ganan a las ganas,
hay una parte de mí que espera tener una epifanía luminosa y creativa,
y hay una parte de mí que sabe que sólo existe el trabajo y que se escribe escribiendo.
jueves, 16 de enero de 2014
The Hunger Games
It is
funny how often we dismiss the works of "young adult fiction" into
the realm of the non-literary works. As far as I know there is no established
cannon that determines when a book admitted into the library of "literature."
since the book industry in the U.S. and Britain provide us with the convenient
categories to sort out our bookshelves many great books are destined to fall in
the often forgotten and underrated realm of "fiction."
First of
all, "fiction" is a very broad concept difficult to define in
literature but too easily defined in the book industry. Stephen King? Fiction;
J.K. Rowlings? Fiction; Aldous Huxley? Literature; Suzanne Collins? Young Adult
Fiction. I am almost 30 years old and I read Young Adult Fiction. About three
weeks ago, my eight grade students started raving about a series of books
called "The Hunger Games." When I inquired further about the premise
of the series, I found it difficult to accept. A futuristic world in
which children fight to the death in a reality show version of-what can only be
compared to-The Roman Gladiators. I was concerned that my barely thirteen
year old students would be exposed to even more violence than usual and I
challenge the suitability of it for a group of middle school teenagers. When I
started reading the first book, I will admit I was hooked. With some
embarrassment I have always debated the difference between what I read for pure
entertainment and what I read for intellectual hunger. I found The Hunger Games
fascinating and twisted.
Katniss,
the protagonist, lives in a nightmare worthy society: totalitarian and
superficial. In her country, Panem, children from all districts are selected
each year and forced to kill for survival while being watched on T.V. by a
captivated audience, captive in more ways than one.
The name of the country
"Panem" resonated in my memory of Roman history. "Panem et
Circenses" was the motto by which Ancient Rome managed to entertain and
hold a strong grip over its citizen: giving them bread (panem) and circuses(circenses).
The concept, if you think about it, sounds awfully familiar and current.
Entertaining the masses so they will ignore and dismiss the real, fundamental
flaws of the government and society.
After I finished the first book of the
series and moved on to the second and third in what can only be described as
literary hunger, I understood that what Collins does with this fictional world
is just as note-worthy as many of the literary works of dystopian tradition. I
had a hard time explaining to my students what a dystopia was, since they had
even less idea of what a Utopia may look like. The only explanation that I
could provide, was that of a world where government enforces the idea that they
have the best of all possible worlds while in reality it is probably the worse,
a concept that, once again, sounds very familiar.
It is
difficult to explain how very pertinent "The Hunger Games" turn out
to be in the psychology of the 21st century society. Mil.ions of people tun in
every day to watch people tear each other apart, metaphorically speaking, in
reality shows. The more escalating the violence and the "drama,"
larger the audience. Producers and hosts of these shows thrive to stir the pot
and propitiate confrontation. Our hunger for violence and gore only
increases as the media feeds us with it. Then, really, how far away are we from
hosting the surge of real life hunger games.
Most
Westerners couldn't care less for the poverty and starvation that many
countries through the world suffer. The twenty-first century arrived and human
trafficking still exists and is still in demand in rich countries. Therefore,
the idea of a dystopian society where the powerful elites are entertained by
other people's misery is not that far fetched. Despite the violence and
crudeness of The Hunger Games novel, in the end I find it to be a riveting
story, well constructed, with an acute aesthetic logic for the creation of its
structure.
I am glad
that my students are reading it, it has a powerful political message about the
antics of power and the role that entertainment plays in the scheme. In itself,
the novel is a lesson in civic values and the power of inconformity that
entices the reader to keep on reading more. What else could a teacher like me
want?
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