"Cada momento él es mi niño. Mi niño nacido a diario de mí misma." --Frida
Yo nunca fui niña,
la certeza del mundo que se escondía bajo mis pies nunca me lo permitió.
Fui árbol, fui cordillera, fui mar;
Nací de una guerra,
Nací de una dictadura.
No se nace niño en una dictadura.
Se nace miedo,
se nace silencio,
y nací a diario, frente a mí misma.
Nací al Sur
y nací al Caribe.
Julio/28/2017
Quizás somos todos seres rotos, Frágiles, Tratando de caminar sosteniendo Nuestros pedazos de humanidad, Con la esperanza de no deshacernos en la marcha, Buscando aquello que nos sostiene En una pieza.
martes, 26 de junio de 2018
lunes, 16 de octubre de 2017
What about the Puerto Rican Children?
I write this in my laptop with the very little battery it
has left since the last time I was able to charge it about a month ago. I sit
with my students in a dark classroom, it is raining outside (a tropical
depression that is causing floods in the island, again).
Let me begin by telling you how my classroom used to be:
Three years ago, my school transitioned into a
non-traditional methodology called “Blended Learning.” We use station rotations
where students have different stages of work: collaborative, technology, face to face (with me), and individual work. My classroom was divided
into four areas where these stations are carried out in a rotation that may
last more than one day. They used technology every day, assessments, research,
writing, even for discussion forums I would set up.
I work in a private school that tends to students with
different socio-economic backgrounds, but most of them are upper middle class. At least they were.
I am not going to lie by saying Puerto Rico was a paradise
before Hurricane Maria, it was not. The
upper middle class could pretend it was by living in an isolated bubble and
raising their children under the notion that hunger and poverty did not exist.
Particularly in the metropolitan area, a lot of people had more than enough
resources to spend on luxuries. Many of
my students have been raised with numerous privileges and an overwhelming
contact with American culture, to the point that many speak primarily English.
As their teacher, I love them. As their teacher, I have
always been worried about how isolated they were from the realities of Puerto
Rico. As their teacher, I have tried to the best of my ability to make them
aware of how lucky some of them were until a month ago. As their teacher, I have tried to hinder and
heal the socio-economic gap between
them; not all my students are privileged.
I think now they know.
As we TRY to go about the class as usual, many things have
changed. There is no electricity, therefore, no technology, no e-mails, no
search engines, no learning platforms, or websites to use. There is no
photocopying machine, therefore, no worksheets. Right now, we don’t even have
sunlight (because of the clouds): they cannot see what I have copied on the
board. There’s the noise of the rain,
the noise of the cars, but also the noise of the chaos that we are living in.
Even if our school was functioning normally, how could I
expect them to concentrate on grammar exercises if some of them are sleeping in
a car with their families because they lost the roof of the house? How can I
expect them to complete homework or read at home, when sunlight fades by 6 p.m. and they most likely spent the
afternoon with their parents looking for
drinkable water in stores, or washing clothes by hand, or in apocalyptic
traffic jams that have become normal these days.
When I look at them, I can help but feel angst for all the
children of the island who are under worst conditions: still living in a
shelter, exposed to illnesses that are common under these circumstances, children who may get sick drinking water that
is not clean, children that have seen their elderly family members die, children…
who may not have food to eat.
In the darkness of my classroom, where we all attempt to move
on and start up the country again, I cannot help to wonder who is at fault
here.
I will not pretend that I have an answer. Too many decades
of corruption, ignorance, and pretending to be a what we are not definitely amplified the results of
the hurricane, making it fatal. I am not arrogant enough to call names, but I
can tell you who is NOT at fault: my kids.
In a way, they are my kids, the children I welcome into my dimly lit
classroom are not responsible for the chaos, they are not at fault. And the
children who are suffering worse
conditions around the island are also NOT to blame for the mistakes of older
generations. And they are the ones suffering.
They are CHILDREN. We need to assure them drinkable water, a
safe roof, food, and education. If we fail to provide them these things, we
have failed humankind.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Man of darkness
Oh, but darling, there's much darkness within me...
More than you should imagine
Who's to say the shadows aren't better.
Do you hear my voice in the deep?
Sense my darkness...
Sometimes it contains your face...
Then again, you are also darkness.
Make sure that you stand in my way,
Break through the rocks of my anger.
Bring on the storm, bring on the quiet.
Bring the rivers of fire and dark,
Bring your voice
Take my silence.
--ACGC
domingo, 21 de junio de 2015
Mi Viejo
Hoy se celebra el día del padre en mis dos países: Argentina y Puerto Rico.
Yo creo que todas las personas que han tenido la dicha de crecer junto a sus padres creen que tienen al mejor padre del mundo, y ¿quién les niega el derecho a proclamar una verdad subjetiva?
Y quiero hablar de mi viejo, mi pá.
He tenido la dicha de que siempre ha estado a mi lado durante mis 33 años de vida. Tradicionalmente se piensa en los padres como una figura distante con poca participación en la crianza directa de los hijos, por lo menos muchos padres de antaño eran así. La generación de mis padres fue criada con una serie de esquemas difíciles de romper.
Mi papá, no. Mi pá se aseguró de estar allí, con nosotros, siempre. Mi papá siempre dedicó cualquier tiempo libre que tenía a estar con nosotros. Todavía lo hace.
Mi papá me enseñó a correr patineta (ya no me acuerdo cómo se corre, pero recuerdo que me enseñó), me enseñó a manejar un carro, me enseñó a cambiarle el aceite a un auto cuando se lo pedí, me enseñó a cambiar una goma y sé que si le pidiera que me enseñe a hacer pan, lo haría.
Jamás me ha dicho que no puedo hacer algo por ser mujer. Me siento junto a él a ver partidos de fútbol y lo que sé de ese deporte, se lo debo a él.
I am my father's daughter.
Muchos aspectos de mi personalidad, de mi carácter, vienen de él.
Mi viejo es un tipo genial, fuera de serie.
No es perfecto, a decir verdad creo que en cierta medida compartimos los mismos defectos.
Mi viejo hace chistes, cocina, ve fútbol (mi mamá se queja de que ve todos los partidos que haya) y lo arregla todo, TODO.
Mi papá, y la manera en que respeta a las mujeres de su vida han sido el estandarte que forma el tipo de mujer que soy, que quiero ser. También ha formado el modelo del hombre que es mi hermano; los dos hombres más importantes de mi vida no son unos machos cabríos (como se precian de ser varios por ahí), son caballeros.
Soy lectora por culpa de mi papá. Mi pá lee, le gusta leer y si no fuera por sus lecturas, ¿quién sabe qué relación tendría yo con los libros? Y es mi lector también. Lo sé. Y si sólo estuviera escribiendo para una persona, sería él.
No tengo una solución definitiva de cómo podemos arreglar este mundo tan complicado, pero estoy segura que una parte de la solución es que todos los niños tengan un padre como mi viejo.
Así que, el día de hoy, yo también voy a decir una verdad subjetiva : ¡Yo tengo al mejor papá del mundo!
Feliz Día Pá!
Yo creo que todas las personas que han tenido la dicha de crecer junto a sus padres creen que tienen al mejor padre del mundo, y ¿quién les niega el derecho a proclamar una verdad subjetiva?
Y quiero hablar de mi viejo, mi pá.
He tenido la dicha de que siempre ha estado a mi lado durante mis 33 años de vida. Tradicionalmente se piensa en los padres como una figura distante con poca participación en la crianza directa de los hijos, por lo menos muchos padres de antaño eran así. La generación de mis padres fue criada con una serie de esquemas difíciles de romper.
Mi papá, no. Mi pá se aseguró de estar allí, con nosotros, siempre. Mi papá siempre dedicó cualquier tiempo libre que tenía a estar con nosotros. Todavía lo hace.
Mi papá me enseñó a correr patineta (ya no me acuerdo cómo se corre, pero recuerdo que me enseñó), me enseñó a manejar un carro, me enseñó a cambiarle el aceite a un auto cuando se lo pedí, me enseñó a cambiar una goma y sé que si le pidiera que me enseñe a hacer pan, lo haría.
Jamás me ha dicho que no puedo hacer algo por ser mujer. Me siento junto a él a ver partidos de fútbol y lo que sé de ese deporte, se lo debo a él.
I am my father's daughter.
Muchos aspectos de mi personalidad, de mi carácter, vienen de él.
Mi viejo es un tipo genial, fuera de serie.
No es perfecto, a decir verdad creo que en cierta medida compartimos los mismos defectos.
Mi viejo hace chistes, cocina, ve fútbol (mi mamá se queja de que ve todos los partidos que haya) y lo arregla todo, TODO.
Mi papá, y la manera en que respeta a las mujeres de su vida han sido el estandarte que forma el tipo de mujer que soy, que quiero ser. También ha formado el modelo del hombre que es mi hermano; los dos hombres más importantes de mi vida no son unos machos cabríos (como se precian de ser varios por ahí), son caballeros.
Soy lectora por culpa de mi papá. Mi pá lee, le gusta leer y si no fuera por sus lecturas, ¿quién sabe qué relación tendría yo con los libros? Y es mi lector también. Lo sé. Y si sólo estuviera escribiendo para una persona, sería él.
No tengo una solución definitiva de cómo podemos arreglar este mundo tan complicado, pero estoy segura que una parte de la solución es que todos los niños tengan un padre como mi viejo.
Así que, el día de hoy, yo también voy a decir una verdad subjetiva : ¡Yo tengo al mejor papá del mundo!
Feliz Día Pá!
lunes, 1 de junio de 2015
Si bien los silencios duelen...
Si bien los silencios duelen,
a veces las palabras asfixian.
Quisiera morir ahora, morir tranquila y joven.
Llevar conmigo los afectos y las dudas,
pintar los recuerdos de mis nostalgias con la certeza de que jamás serán.
Sentado frente a mí, con la mirada en los rincones,
se encuentran los brazos y las manos que veo en sueños.
Sentados frente a mí, los ojos que deseo.
¿Será que los seres de incertidumbre habitaremos siempre en los silencios,
que empeñaremos la vida esperando un momento?
Intento que mi mirada encuentre el foco de los olvidos,
que los tiempos se borren violentados por las rutinas,
pero es tarde, el día se acaba.
Mañana será viernes y luego nada.
Luego el silencio
Luego el vacío
Luego la puerta que no lleva a ningún lado
Luego será lunes y tal vez llegue el olvido.
a veces las palabras asfixian.
Quisiera morir ahora, morir tranquila y joven.
Llevar conmigo los afectos y las dudas,
pintar los recuerdos de mis nostalgias con la certeza de que jamás serán.
Sentado frente a mí, con la mirada en los rincones,
se encuentran los brazos y las manos que veo en sueños.
Sentados frente a mí, los ojos que deseo.
¿Será que los seres de incertidumbre habitaremos siempre en los silencios,
que empeñaremos la vida esperando un momento?
Intento que mi mirada encuentre el foco de los olvidos,
que los tiempos se borren violentados por las rutinas,
pero es tarde, el día se acaba.
Mañana será viernes y luego nada.
Luego el silencio
Luego el vacío
Luego la puerta que no lleva a ningún lado
Luego será lunes y tal vez llegue el olvido.
sábado, 17 de enero de 2015
Insomnio
En la pagina 373 de la antología Latitud 18.5 publicada por País Invisible Editores se encuentra mi cuento "Cosmópolis".
"Cosmópolis" es el resultado de la investigación que hice acerca de la historia del "Petiso Orejudo" el primer asesino en serie conocido en mi país, Argentina. Luego de haber terminado de escribir "Cosmópolis", me encontré cargando con muchas relacionadas a la historia en la cabeza.
"Insomnio" es el descargue.
"Cosmópolis" es el resultado de la investigación que hice acerca de la historia del "Petiso Orejudo" el primer asesino en serie conocido en mi país, Argentina. Luego de haber terminado de escribir "Cosmópolis", me encontré cargando con muchas relacionadas a la historia en la cabeza.
"Insomnio" es el descargue.
Insomnio
3
de enero
Escribo por desesperación, buscando
trazos de mí misma sobre el papel.
Necesito saber que no se me escapa la razón por alguna grieta de la mente. Traté de
explicarle a Margarita lo que me estaba pasando, cree que exagero. No me atreví
a decirle que llevo semanas teniendo pesadillas. Me abruma el ruido en las
noches cuando trato de dormir, pero también me desespera el silencio ya en la madrugada cuando el sueño se da por vencido.
Desde que me mudé aquí, tengo miedo de la gente, me aterra todo lo que pasa en las
calles de esta ciudad…
Llevo ya seis días sin salir
del departamento… Sigo con la investigación
aunque ya no me corresponda, hay
una de las historias que me persigue en esas pesadillas
Se me acabaron los cigarrillos pero no quiero
salir de noche, durante el día a veces logro dormir… extraño a mamá… sus manos
acariciando mi frente para que pudiera dormir esas noches que la locura se me
quería meter por los ojos que no se cerraban nunca…
| Diario La Nación Columna Mensual Domingo 8 de enero de 2006 Arquitectura
Historias Ocultas de la Ciudad
Por Margarita Rotman
Profesora de Arquitectura de la Universidad de
Buenos Aires
Acercándonos ya al bicentenario del país, el caminar por las calles de
nuestra ciudad, me hace pensar en la celebración del primer centenario de la
nación. Fue un impulso vital a la infraestructura de la Argentina que se
convirtió en un bullicio patriótico acompañado de un crecimiento poblacional
vertiginoso. Por esa misma población que se multiplicaba gracias a nuestros
bisabuelos y tatarabuelos llegados de Europa, la ciudad comenzó a crecer y a
desarrollarse dentro de un concepto urbano
novedoso y avanzado. Y en los cimientos de todo ese desarrollo
quedaron enterradas historias macabras de nuestra nación.
Una,
que resulta verdaderamente escalofriante, se encuentra todavía enterrada debajo de alguna casa de Buenos
Aires.
El Petiso Orejudo fue probablemente el primer asesino en serie de
nuestro país. Al momento de ser
arrestado en 1913, había matado a cinco niños según su confesión. El primer
cadáver, puede estar aún enterrado debajo de la casa de una ilustre familia
de nuestra ciudad.
Según él contó a la policía de la época, en
1906 tomó a una niña de
aproximadamente 2 años y la llevó hasta un baldío sobre la calle Río de
Janeiro donde intentó estrangular a la
pequeña. Después de haberla golpeado, decidió enterrarla viva en una zanja que cubrió con
latas.
Las autoridades, al
conocer este crimen, se trasladaron
hasta el lugar pero se encontraron con que se había edificado una casa
de dos pisos. Los archivos policiales registran una denuncia por desaparición
con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca
Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada…
|
***
10/enero
Escribo para demostrarme a mí misma que
no he perdido conciencia de la
realidad. Tengo montañas de papeles de
historias que me persiguen por las
noches. No puedo dormir sin saber que es de
día. La noche me mortifica, estoy viendo algo que no puede ser real, no
debería ser real. Ella apareció hace dos noches mientras yo estaba sentada
sobre la cama, encorvada frente a la
computadora como siempre. Antes de verla
escuché su vocecita, “¿Quién sos?”. No
necesité mirarla para saber que era ella, la nena desaparecida.
Necesito el papel, necesito escribir sobre hojas que puedo tocar. No confío en la
computadora, me traiciona, me observa,
de allí salió ella. Lleva cien años muerta, enterrada debajo de una de
las casas que estoy estudiando. No sé cuándo comencé a enfrascarme en su
historia. Yo sólo quería investigar la arquitectura de Buenos Aires, para eso vine a esta ciudad. Tengo miedo, no sé si lo que veo es
real. Hace tiempo que tengo miedo, por eso tengo la s puertas y las ventanas cerradas.
Duermo un poco de día. Me pasé las últimas dos noches oyéndola a ella. Me
pregunta dónde está, quién es, quien soy… Me grita desde la historia de su muerte… cuando cierro los ojos, la veo
morir, adormecida de dolor, entre las latas… ¿Cuánto tiempo habrá estado
allí?... enterrada viva…
***
A:
|
luciagarza@gmail.com
|
De:
|
|
Asunto:
|
Te
pido que reconsideres
|
Miércoles, 11 de enero de 2006
|
|
Estimada
Lucía,
Quiero pedirte que reconsideres tu decisión. Has sido la mejor
ayudante de investigación que he tenido durante mis años en la Facultad de la
UBA. Sé que extrañas mucho tu
provincia y a tu mamá, pero tu
colaboración en la investigación ha sido decisiva para el proyecto.
Me parece que fue mala idea que hicieras las redacciones desde tu
departamento, has estado muy encerrada estos meses. Te necesito en la
oficina. Has logrado una conexión personal con estas historias que puede
darle una dimensión más humana al libro.
Las columnas en el diario han despertado interés por el tema, vos
sabés las posibilidades que esta publicación nos puede dar.
Quisiera hablar con vos en persona, traté de comunicarme a tu casa
pero siempre aparece ocupado, creo que debes tener un problema en la línea.
Yo me voy a Mar del Plata con mi marido
en dos días y volvemos a mitad de febrero, cuando retomaremos la
investigación, espero que para entonces hayas reconsiderado tu renuncia.
Saludos,
Margarita
|
|
Creo que sigue siendo enero
La he interrogado hasta el cansancio.
No sabe su nombre. No sabe en que año
nació, no me dice nada sobre sí misma. No recuerda al petiso. Necesito saber si es ella, si es
la niña que está enterrada debajo de la casa. A veces, cuando logro dormir, sueño con la
vida que ella hubiera tenido. Me la imagino joven, adulta, anciana. Sólo hay de
ella un dibujo que hizo su madre. A
veces también la veo golpeada, llorando debajo de las latas, gimiendo sin poder
entender lo que ocurre, entonces despierto y está aquí en el departamento,
mirándome sin saber que yo acabo de ver su muerte en mis sueños.
Ella también me interroga a mí, me
pregunta quién soy, me sigue por el
departamento, me pregunta si la conozco, porqué la busqué, porqué paseo por
todo el departamento durante la noche, por qué duermo de día…
Las sombras del departamento se me
comienzan a parecer a las manchas de tinta que me enseñaba aquel terapeuta al
que iba cuando llegué a la ciudad. La
tinta sobre el papel… es la única conexión que me queda con la
realidad… tengo el teléfono descolgado todo el día… no quiero hablar con nadie…
sólo con ella… ella sabe lo que es la soledad, ella sabe lo que es sentirse
hundida debajo de la tierra y que nadie te escuche, así murió… creo que es
ella… no sé…
***
Cuando me acuesto y cierro los ojos
siento cosas moviéndose junto a la cama,
ella deambula por el departamento cuando no la veo, lo sé. A veces decide no
contestarme y el sonido de mi propia voz
me irrita, me desespera. Necesito saber que es ella, que es la que está enterrada debajo de la casa… quiero
ver sus huesos, asegurarme de que es real…
Necesito dormir.
Ayer sentí como si tocaran a la puerta,
pero la nena me llamó y me escondí con
ella debajo de la cama hasta que se fueron…
Quiero desenterrar sus huesos con mis
propias manos si es necesario. Me la imagino, respirando con dificultad, debajo
de las latas. Necesito saber si es ella … Ayer me preguntó de nuevo por qué no duermo, paso
horas acostada en la cama sin lograr dormir. Cuando por fin lo consigo, tengo
una pesadilla nueva, sueño que estoy despierta
en el departamento sin poder
dormir y que la nena me mira. Entonces despierto asustada y la nena está allí
mirándome.
***
Ya no
sé si el papel en el que escribo es real. Salgo de una pesadilla para entrar a otra… La
nena abrió la puerta del departamento
y se fue corriendo por las
escaleras, no podía dejarla ir sola. La calle estaba vacía. No era de día ni de
noche, el cielo era morado, corrí detrás de ella hasta que llegamos a la calle
que conozco bien, Río de Janeiro, he
estado allí varias veces, investigando.
La casa no estaba, había un baldío
húmedo en su lugar. La nena
se paró junto a la zanja, la misma que imaginé la primera vez que leí la
historia. Comencé a sacar las latas con las manos, me
cortaban y estaban llenas de tierra. Cuando ya había llegado cerca del fondo escuche la risa, era él, estaba cerca. El
sonido de las carcajadas sádicas retumbaba en las paredes de los edificios
alrededor. Entonces desperté, pero me encontraba dentro de la
zanja debajo de las latas y podía ver
pequeñas luces moradas que reflejaban
las latas, seguía escuchando la risa
pero esta vez venía de cada una de las latas… la locura se me quería meter por los oídos con el
sonido de cada carcajada. Cuando él se
hacía más fuerte, más próximo, desperté.
Estaba en el departamento, acostada y la nena me
miraba. Por primera vez me habló de él, ¿Lo
viste? ¿Sabés quién es? No me quiere
dejar salir, me tiene encerrada, ¿Quién sos? Entonces salió corriendo de nuevo hacía la
calle y comencé a perseguirla otra
vez pero cuando salí a la calle el cielo
era rojo y no podía ver a la nena. La calle era un río negro y los edificios
estaban todos cubiertos de mugre.
Cuando volví a despertar, la nena
estaba durmiendo junto a mí en la cama. Por primera vez tranquila. Entonces
entendí que él la tenía prisionera a su
lado en el infierno. Ya sé lo que voy a hacer, tengo que bajar a buscarla.
lunes, 21 de julio de 2014
I want the world to stop
There was this Argentinian comic strip: Mafalda. It contained almost every idea that is true in the universe!
So one of the strips goes: Stop the world! (after reading a newspaper) I wanna get out.
Sometimes I feel like that: Stop the World, I'm getting out!
Particularly in days like today--rather yesterday, I should say. A lot of bad news, people I know and love going through inexplicably hard situations. Not to mention your regular news-broadcast variety of horrors and hardship in the world.
The problem is, the world doesn't stop. I feel like everyone around me should stop and complain, fight, do something! That's the feeling, when something terrible happens to someone you love: like the world should stop and observe the terrible thing that happened, like the 7 billion people on this planet should mourn the same thing I am mourning. How dare people commute to work tomorrow while some of us are in pain?!
But it doesn't work like that. My dad did have to go to work the day after finding out he has cancer, so did I. And grocery lists still need to be bought and cars still need oil changes amidst the mourning. It doesn't stop, ever! Maybe a few of us will notice and stall for a while... but never stop.
I am sort of discovering... that is the beauty of all this, of the pain, and the heartache, and the things no one can explain: the world keeps on moving. Amidst the pain, babies are born, children learn to read and write, they learn to walk. Even with a chemo machine attached to them, they read fairy tales, they laugh, they fight, they live. That is life, that is LIFE, unstoppable, un apologetic, un-stalling.
I used to believe that heartache--true heartache--meant everything and everyone around you would just stay still, see the pain, observe the pain, and talk about the pain. And then my dad started making jokes the same day he was diagnosed, and I laughed at his jokes, because they were funny. And so it goes, life keeps on sprouting amidst the chaos, amidst the heartbreak, uncontrollably. Because life cannot be contained it will find its way around the worst of days and keep coming back even when you push it away.
So one of the strips goes: Stop the world! (after reading a newspaper) I wanna get out.
Sometimes I feel like that: Stop the World, I'm getting out!
Particularly in days like today--rather yesterday, I should say. A lot of bad news, people I know and love going through inexplicably hard situations. Not to mention your regular news-broadcast variety of horrors and hardship in the world.
The problem is, the world doesn't stop. I feel like everyone around me should stop and complain, fight, do something! That's the feeling, when something terrible happens to someone you love: like the world should stop and observe the terrible thing that happened, like the 7 billion people on this planet should mourn the same thing I am mourning. How dare people commute to work tomorrow while some of us are in pain?!
But it doesn't work like that. My dad did have to go to work the day after finding out he has cancer, so did I. And grocery lists still need to be bought and cars still need oil changes amidst the mourning. It doesn't stop, ever! Maybe a few of us will notice and stall for a while... but never stop.
I am sort of discovering... that is the beauty of all this, of the pain, and the heartache, and the things no one can explain: the world keeps on moving. Amidst the pain, babies are born, children learn to read and write, they learn to walk. Even with a chemo machine attached to them, they read fairy tales, they laugh, they fight, they live. That is life, that is LIFE, unstoppable, un apologetic, un-stalling.
I used to believe that heartache--true heartache--meant everything and everyone around you would just stay still, see the pain, observe the pain, and talk about the pain. And then my dad started making jokes the same day he was diagnosed, and I laughed at his jokes, because they were funny. And so it goes, life keeps on sprouting amidst the chaos, amidst the heartbreak, uncontrollably. Because life cannot be contained it will find its way around the worst of days and keep coming back even when you push it away.
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