lunes, 16 de octubre de 2017

What about the Puerto Rican Children?


I write this in my laptop with the very little battery it has left since the last time I was able to charge it about a month ago. I sit with my students in a dark classroom, it is raining outside (a tropical depression that is causing floods in the island, again).

Let me begin by telling you how my classroom used to be:

Three years ago, my school transitioned into a non-traditional methodology called “Blended Learning.” We use station rotations where students have different stages of work: collaborative, technology,  face to face (with me),  and individual work. My classroom was divided into four areas where these stations are carried out in a rotation that may last more than one day. They used technology every day, assessments, research, writing, even for discussion forums I would set up.

I work in a private school that tends to students with different socio-economic backgrounds, but most of them are upper middle class.  At least they were.

I am not going to lie by saying Puerto Rico was a paradise before Hurricane Maria, it was not.  The upper middle class could pretend it was by living in an isolated bubble and raising their children under the notion that hunger and poverty did not exist. Particularly in the metropolitan area, a lot of people had more than enough resources to spend on luxuries.  Many of my students have been raised with numerous privileges and an overwhelming contact with American culture, to the point that many speak primarily English.

As their teacher, I love them. As their teacher, I have always been worried about how isolated they were from the realities of Puerto Rico. As their teacher, I have tried to the best of my ability to make them aware of how lucky some of them were until a month ago.  As their teacher, I have tried to hinder and heal the socio-economic gap between  them; not all my students are privileged.

I think now they know.

As we TRY to go about the class as usual, many things have changed. There is no electricity, therefore, no technology, no e-mails, no search engines, no learning platforms, or websites to use. There is no photocopying machine, therefore, no worksheets. Right now, we don’t even have sunlight (because of the clouds): they cannot see what I have copied on the board.  There’s the noise of the rain, the noise of the cars, but also the noise of the chaos that we are living in.

Even if our school was functioning normally, how could I expect them to concentrate on grammar exercises if some of them are sleeping in a car with their families because they lost the roof of the house? How can I expect them to complete homework or read at home, when sunlight fades by  6 p.m. and they most likely spent the afternoon with their parents  looking for drinkable water in stores, or washing clothes by hand, or in apocalyptic traffic jams that have become normal these days. 

When I look at them, I can help but feel angst for all the children of the island who are under worst conditions: still living in a shelter, exposed to illnesses that are common under these circumstances,  children who may get sick drinking water that is not clean, children that have seen their elderly family members die,  children…  who may not have food to eat.

In the darkness of my classroom, where we all attempt to move on and start up the country again, I cannot help to wonder who is at fault here.

I will not pretend that I have an answer. Too many decades of corruption, ignorance, and pretending to be a what  we are not definitely amplified the results of the hurricane, making it fatal. I am not arrogant enough to call names, but I can tell you who is NOT at fault: my kids.  In a way, they are my kids, the children I welcome into my dimly lit classroom are not responsible for the chaos, they are not at fault. And the children who are suffering  worse conditions around the island are also NOT to blame for the mistakes of older generations. And they are the ones suffering.

They are CHILDREN. We need to assure them drinkable water, a safe roof, food, and education. If we fail to provide them these things, we have failed humankind.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Man of darkness



Oh, but darling, there's much darkness within me...
More than you should imagine
Who's to say the shadows aren't better.
Do you hear my voice in the deep?
Sense my darkness...
Sometimes it contains your face...
Then again, you are also darkness.
Make sure that you stand in my way,
Break through the rocks of my anger.
Bring on the storm, bring on the quiet.
Bring the rivers of fire and dark,
Bring your voice
Take my silence.

--ACGC

domingo, 21 de junio de 2015

Mi Viejo

Hoy se celebra el día del padre en mis dos países: Argentina y Puerto Rico.

Yo creo que todas las personas que han tenido la dicha de crecer junto a sus padres creen que tienen al mejor padre del mundo, y ¿quién les niega el derecho a proclamar una verdad subjetiva?

Y quiero hablar de mi viejo, mi pá.

He tenido la dicha de que siempre ha estado a mi lado durante mis 33 años de vida. Tradicionalmente se piensa en los padres como una figura distante con poca participación en la crianza directa de los hijos, por lo menos muchos padres de antaño eran así. La generación de mis padres fue criada con una serie de esquemas difíciles de romper.
Mi papá, no. Mi pá se aseguró de estar allí, con nosotros, siempre. Mi papá siempre dedicó cualquier tiempo libre que tenía a estar con nosotros. Todavía lo hace.
Mi papá me enseñó a correr patineta (ya no me acuerdo cómo se corre, pero recuerdo que me enseñó), me enseñó a manejar un carro, me enseñó a cambiarle el aceite a un auto cuando se lo pedí, me enseñó a cambiar una goma y sé que si le pidiera que me enseñe a hacer pan, lo haría.
Jamás me ha dicho que no puedo hacer algo por ser mujer. Me siento junto a él a ver partidos de fútbol y lo que sé de ese deporte, se lo debo a él.
I am my father's daughter.
Muchos aspectos de mi personalidad, de mi carácter, vienen de él.
Mi viejo es un tipo genial, fuera de serie.

No es perfecto, a decir verdad creo que en cierta medida compartimos los mismos defectos.
Mi viejo hace chistes, cocina, ve fútbol (mi mamá se queja de que ve todos los partidos que haya) y lo arregla todo, TODO.

Mi papá, y la manera en que respeta a las mujeres de su vida han sido el estandarte que forma el tipo de mujer que soy, que quiero ser. También ha formado el modelo del hombre que es mi hermano; los dos hombres más importantes de mi vida no son unos machos cabríos (como se precian de ser varios por ahí), son caballeros.

Soy lectora por culpa de mi papá. Mi pá lee, le gusta leer y si no fuera por sus lecturas, ¿quién sabe qué relación tendría yo con los libros? Y es mi lector también. Lo sé. Y si sólo estuviera escribiendo para una  persona, sería él.

No tengo una solución definitiva de cómo podemos arreglar este mundo tan complicado, pero estoy segura que una parte de la solución es que todos los niños tengan un padre como mi viejo.

Así que, el día de hoy, yo también voy a decir una verdad subjetiva : ¡Yo tengo al mejor papá del mundo!
Feliz Día Pá!

lunes, 1 de junio de 2015

Si bien los silencios duelen...

Si bien los silencios duelen,
a veces las palabras asfixian.
Quisiera morir ahora, morir tranquila y joven.
Llevar conmigo los afectos y las dudas,
pintar los recuerdos de mis nostalgias con la certeza de que jamás serán.

Sentado frente a mí, con la mirada en los rincones,
se encuentran los brazos y las manos que veo en sueños.
Sentados frente a mí, los ojos que deseo.

¿Será que los seres de incertidumbre habitaremos siempre en los silencios,
que empeñaremos la vida esperando un momento?

Intento que mi mirada encuentre el foco de los olvidos,
que los tiempos se borren violentados por las rutinas,
pero es tarde, el día se acaba.
Mañana será viernes y luego nada.
Luego el silencio
Luego el vacío
Luego la puerta que no lleva a ningún lado
Luego será lunes  y tal vez llegue el olvido.

sábado, 17 de enero de 2015

Insomnio

En la pagina 373 de la antología Latitud 18.5 publicada por País Invisible Editores se encuentra mi cuento "Cosmópolis".

"Cosmópolis" es el resultado de la investigación que hice acerca  de la historia del "Petiso Orejudo" el primer asesino en serie conocido en mi país, Argentina. Luego de haber terminado de escribir "Cosmópolis", me encontré cargando con muchas relacionadas a la historia en la cabeza.

"Insomnio" es el descargue.



Insomnio

3 de enero

         Escribo por desesperación, buscando trazos de mí misma sobre el papel.  Necesito saber que no se me escapa la razón  por alguna grieta de la mente. Traté de explicarle a Margarita lo que me estaba pasando, cree que exagero. No me atreví a decirle que llevo semanas teniendo pesadillas. Me abruma el ruido en las noches cuando trato de dormir, pero también me desespera el silencio  ya en la madrugada cuando  el sueño se da por vencido.
 Desde que me mudé aquí, tengo miedo de  la gente, me aterra todo lo que pasa en las calles de esta ciudad… 
Llevo ya seis días sin salir del departamento… Sigo con la investigación  aunque ya no me corresponda, hay  una de las historias que me persigue en esas pesadillas
  Se me acabaron los cigarrillos pero no quiero salir de noche, durante el día a veces logro dormir… extraño a mamá… sus manos acariciando mi frente para que pudiera dormir esas noches que la locura se me quería meter por los ojos que no se cerraban nunca…
Diario La Nación                                                                                                                   
Columna Mensual
Domingo  8 de enero de 2006
Arquitectura
Historias Ocultas de la Ciudad
Por Margarita Rotman
Profesora de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires

       Acercándonos ya al bicentenario del país, el caminar por las calles de nuestra ciudad, me hace pensar en la celebración del primer centenario de la nación. Fue un impulso vital a la infraestructura de la Argentina que se convirtió en un bullicio patriótico acompañado de un crecimiento poblacional vertiginoso. Por esa misma población que se multiplicaba gracias a nuestros bisabuelos y tatarabuelos llegados de Europa, la ciudad comenzó a crecer y a desarrollarse dentro de un concepto urbano  novedoso y avanzado. Y en los cimientos de todo ese desarrollo quedaron enterradas historias macabras de nuestra nación.
        Una, que resulta verdaderamente escalofriante, se encuentra todavía  enterrada debajo de alguna casa de Buenos Aires.
        El Petiso Orejudo fue probablemente el primer asesino en serie de nuestro país.  Al momento de ser arrestado en 1913, había matado a cinco niños según su confesión. El primer cadáver, puede estar aún enterrado debajo de la casa de una ilustre familia de nuestra ciudad.
        Según él contó a la policía de la época, en 1906 tomó  a una niña de aproximadamente 2 años y la llevó hasta un baldío sobre la calle Río de Janeiro donde intentó  estrangular a la pequeña. Después de haberla golpeado, decidió  enterrarla viva en una zanja que cubrió con latas.  
          Las autoridades, al conocer este crimen, se trasladaron  hasta el lugar pero se encontraron con que se había edificado una casa de dos pisos. Los archivos policiales registran una denuncia por desaparición con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada…

***

10/enero
         Escribo para demostrarme a mí misma que no  he perdido conciencia de la realidad.  Tengo montañas de papeles de historias que me  persiguen por las noches. No puedo dormir sin saber que es de  día. La noche me mortifica, estoy viendo algo que no puede ser real, no debería ser real. Ella apareció hace dos noches mientras yo estaba sentada sobre la cama, encorvada  frente a la computadora  como siempre. Antes de verla escuché su vocecita, “¿Quién sos?”.  No necesité mirarla para saber que era ella, la nena desaparecida.
         Necesito  el papel, necesito escribir  sobre hojas que puedo tocar. No confío en la computadora, me traiciona, me observa,  de allí salió ella. Lleva cien años muerta, enterrada debajo de una de las casas que estoy estudiando. No sé cuándo comencé a enfrascarme en su historia. Yo sólo quería investigar la arquitectura de Buenos Aires,  para eso vine a esta ciudad.  Tengo miedo, no sé si lo que veo es real.  Hace  tiempo que tengo miedo, por eso  tengo la s puertas y las ventanas cerradas. Duermo un poco de día. Me pasé las últimas dos noches oyéndola a ella. Me pregunta dónde está, quién es, quien soy… Me grita desde la historia  de su muerte… cuando cierro los ojos, la veo morir, adormecida de dolor, entre las latas… ¿Cuánto tiempo habrá estado allí?... enterrada viva…
***
A:
luciagarza@gmail.com
De:
Asunto:
Te pido que reconsideres
 Miércoles, 11 de enero de 2006
Estimada Lucía,

   Quiero pedirte que reconsideres tu decisión. Has sido la mejor ayudante de investigación que he tenido durante mis años en la Facultad de la UBA.  Sé que extrañas mucho tu provincia  y a tu mamá, pero tu colaboración en la investigación ha sido decisiva para el proyecto.
    Me parece que fue mala idea que hicieras las redacciones desde tu departamento, has estado muy encerrada estos meses. Te necesito en la oficina. Has logrado una conexión personal con estas historias que puede darle una dimensión más humana al libro.  Las columnas en el diario han despertado interés por el tema, vos sabés las posibilidades que esta publicación nos puede dar.
    Quisiera hablar con vos en persona, traté de comunicarme a tu casa pero siempre aparece ocupado, creo que debes tener un problema en la línea. Yo me voy a Mar del Plata con mi marido  en dos días y volvemos a mitad de febrero, cuando retomaremos la investigación, espero que para entonces hayas reconsiderado tu renuncia.

Saludos,

Margarita



Creo que sigue siendo enero
         La he interrogado hasta el cansancio. No sabe su nombre.  No sabe en que año nació, no me dice nada sobre sí misma. No recuerda  al petiso. Necesito saber si es ella, si es la niña que está enterrada debajo de la casa.  A veces, cuando logro dormir, sueño con la vida que ella hubiera tenido. Me la imagino joven, adulta, anciana. Sólo hay de ella un dibujo que hizo su madre.  A veces también la veo golpeada, llorando debajo de las latas, gimiendo sin poder entender lo que ocurre, entonces despierto y está aquí en el departamento, mirándome sin saber que yo acabo de ver su muerte en mis sueños.
         Ella también me interroga a mí, me pregunta  quién soy, me sigue por el departamento, me pregunta si la conozco, porqué la busqué, porqué paseo por todo el departamento durante la noche, por qué duermo de día…
         Las sombras del departamento se me comienzan a parecer a las manchas de tinta que me enseñaba aquel terapeuta al que iba cuando llegué a la ciudad.  La tinta sobre el papel… es la única conexión que me queda con la realidad… tengo el teléfono descolgado todo el día… no quiero hablar con nadie… sólo con ella… ella sabe lo que es la soledad, ella sabe lo que es sentirse hundida debajo de la tierra y que nadie te escuche, así murió… creo que es ella… no sé…
***
         Cuando me acuesto y cierro los ojos siento cosas moviéndose  junto a la cama, ella deambula por el departamento cuando no la veo, lo sé. A veces decide no contestarme y el sonido de mi propia  voz me irrita, me desespera. Necesito saber que es ella, que es la  que está enterrada debajo de la casa… quiero ver sus huesos, asegurarme de que es real…
         Necesito dormir.
         Ayer sentí como si tocaran a la puerta, pero  la nena me llamó y me escondí con ella debajo de la cama hasta que se fueron…
         Quiero desenterrar sus huesos con mis propias manos si es necesario. Me la imagino, respirando con dificultad, debajo de las latas. Necesito saber si es ella … Ayer me  preguntó de nuevo por qué no duermo, paso horas acostada en la cama sin lograr dormir. Cuando por fin lo consigo, tengo una pesadilla nueva, sueño que estoy despierta  en el departamento  sin poder dormir y que la nena me mira. Entonces despierto asustada y la nena está allí mirándome.
***
         Ya no  sé si el papel en el que escribo es real.  Salgo de una pesadilla para entrar a otra… La nena abrió la puerta del departamento  y  se fue corriendo por las escaleras, no podía dejarla ir sola. La calle estaba vacía. No era de día ni de noche, el cielo era morado, corrí detrás de ella hasta que llegamos a la calle que conozco bien, Río de Janeiro,  he estado allí varias veces, investigando.  La casa no estaba, había un baldío  húmedo  en su lugar. La  nena  se paró junto a la zanja, la misma que imaginé la primera vez que leí la historia.  Comencé  a sacar las latas con las manos, me cortaban  y estaban llenas de tierra.  Cuando ya había llegado cerca del fondo  escuche la risa, era él, estaba cerca. El sonido de las carcajadas sádicas retumbaba en las paredes de los edificios alrededor.  Entonces  desperté, pero me encontraba dentro de la zanja  debajo de las latas y podía ver pequeñas luces  moradas que reflejaban las latas, seguía escuchando la risa  pero esta vez venía de cada una de las latas… la locura  se me quería meter por los oídos con el sonido de cada  carcajada. Cuando él se hacía más fuerte, más próximo, desperté.
         Estaba en  el departamento, acostada y la nena me miraba. Por primera vez me habló de él, ¿Lo viste? ¿Sabés  quién es? No me quiere dejar salir, me tiene encerrada, ¿Quién sos?  Entonces salió corriendo de nuevo hacía la calle y comencé a perseguirla  otra vez  pero cuando salí a la calle el cielo era rojo y no podía ver a la nena. La calle era un río negro y los edificios estaban todos cubiertos de mugre. 
         Cuando volví a despertar, la nena estaba durmiendo junto a mí en la cama. Por primera vez tranquila. Entonces entendí que él la tenía prisionera  a su lado en el infierno. Ya sé lo que voy a hacer, tengo que bajar a buscarla.
            

lunes, 21 de julio de 2014

I want the world to stop

There was this Argentinian comic strip: Mafalda. It contained almost every idea that is true in the universe!
So one of the strips goes: Stop the world! (after reading a newspaper) I wanna get out.

Sometimes I feel like that: Stop the World, I'm getting out!

Particularly in days like today--rather yesterday, I should say. A lot of bad news, people I know and love going through inexplicably hard situations. Not to mention your regular news-broadcast variety of horrors and hardship in the world.
The problem is, the world doesn't stop. I feel like everyone around me should stop and complain, fight, do something! That's the feeling, when something terrible happens to someone you love: like the world should stop and observe the terrible thing that happened, like the 7 billion people on this planet should mourn the same thing I am mourning. How dare people commute to work tomorrow while some of us are in pain?!
But it doesn't work like that. My dad did have to go to work the day after finding out he has cancer, so did I. And grocery lists still need to be bought and cars still need oil changes amidst the mourning. It doesn't stop, ever! Maybe a few of us will notice and stall for a while... but never stop.

I am sort of discovering... that is the beauty of all this, of the pain, and the heartache, and the things no one can explain: the world keeps on moving. Amidst the pain, babies are born, children learn to read and write, they learn to walk. Even with a chemo machine attached to them, they read fairy tales, they laugh, they fight, they live. That is life, that is LIFE, unstoppable, un apologetic, un-stalling.

I used to believe that heartache--true heartache--meant everything and everyone around you would just stay still, see the pain, observe the pain, and talk about the pain. And then my dad started making jokes the same day he was diagnosed, and I laughed at his jokes, because they were funny.  And so it goes, life keeps on sprouting amidst the chaos, amidst the heartbreak, uncontrollably. Because life cannot be contained it will find its way around the worst of days and keep coming back even when you push it away.

lunes, 12 de mayo de 2014

Solo se escribe escribiendo


Tengo un par de zapatos azules que no usaré nunca más.
Tengo una cartera de marca que me da vergüenza estrenar.
En alguna caja olvidada, hay collares y pulseras y anillos
muy bonitos que alguien me quiso regalar.
Y yo guardo todos esos tesoros en un armario de cosas que no son parte de mí.
Porque pertenecen a alguien más, a una chica que podría ser yo,
Pero que nunca lo ha sido.
Me lavo la cara con jabón y veo las manchas del tiempo que solo podría tener yo.
Mis tesoros son otros, que no caben en una caja ni ostentan una marca.
Mis tesoros son palabras que me gusta pronunciar,
Palabras como “idiosincrasia” y “paraguas” y “amedrentar”.
Tengo libros manchados que no regalaría jamás,
Tengo versos escondidos de los que cualquier poeta profesional se reiría.
Tengo una fe terca, que por más que intento echarla, siempre me espera en la puerta a la salida de mi casa.
Sé muchas cosas sobre el mundo, sobre la gente y sobre la soledad,
y siento que sé tan poco.
Sé que hay alguien en el planeta que alguna vez me quiso aunque ya no lo recuerde.
Sé que el domingo es el día más triste, y que se celebran los viernes.
Aprendí que quejarse es solidario y ser optimista una pérdida de tiempo,
Aprendí que el que sabe, calla y se apropia de la verdad.
Sé que los jóvenes son jóvenes hasta el día que empiezan a jugar en el sistema, y sé que el sistema es una máquina que te adormece las ideas.
Sé que querer es peligroso, porque alborota las mareas y sé que he vivido mucho tiempo observando la vida desde mi puerta.
Sé que no sé qué es la poesía,
Sé que no sé cómo y a dónde llega,
Siento sus hilos invisibles, que tejen en las esquinas oscuras de esta mente que la niega.
Sé que la poesía es una palabra gastada,
una palabra manoseada y ligera.
Sé que la poesía se presta, si uno se presta a ella,
Presiento que se esconde en lugares
a donde mis miedos son bienvenidos.
Sé que hay ideas que me alborotan las esperanzas y miedos que le ganan a las ganas,
hay una parte de mí que espera tener una epifanía luminosa y creativa, 
y hay una parte de mí que sabe que sólo existe el trabajo y que se escribe escribiendo.