domingo, 21 de junio de 2015

Mi Viejo

Hoy se celebra el día del padre en mis dos países: Argentina y Puerto Rico.

Yo creo que todas las personas que han tenido la dicha de crecer junto a sus padres creen que tienen al mejor padre del mundo, y ¿quién les niega el derecho a proclamar una verdad subjetiva?

Y quiero hablar de mi viejo, mi pá.

He tenido la dicha de que siempre ha estado a mi lado durante mis 33 años de vida. Tradicionalmente se piensa en los padres como una figura distante con poca participación en la crianza directa de los hijos, por lo menos muchos padres de antaño eran así. La generación de mis padres fue criada con una serie de esquemas difíciles de romper.
Mi papá, no. Mi pá se aseguró de estar allí, con nosotros, siempre. Mi papá siempre dedicó cualquier tiempo libre que tenía a estar con nosotros. Todavía lo hace.
Mi papá me enseñó a correr patineta (ya no me acuerdo cómo se corre, pero recuerdo que me enseñó), me enseñó a manejar un carro, me enseñó a cambiarle el aceite a un auto cuando se lo pedí, me enseñó a cambiar una goma y sé que si le pidiera que me enseñe a hacer pan, lo haría.
Jamás me ha dicho que no puedo hacer algo por ser mujer. Me siento junto a él a ver partidos de fútbol y lo que sé de ese deporte, se lo debo a él.
I am my father's daughter.
Muchos aspectos de mi personalidad, de mi carácter, vienen de él.
Mi viejo es un tipo genial, fuera de serie.

No es perfecto, a decir verdad creo que en cierta medida compartimos los mismos defectos.
Mi viejo hace chistes, cocina, ve fútbol (mi mamá se queja de que ve todos los partidos que haya) y lo arregla todo, TODO.

Mi papá, y la manera en que respeta a las mujeres de su vida han sido el estandarte que forma el tipo de mujer que soy, que quiero ser. También ha formado el modelo del hombre que es mi hermano; los dos hombres más importantes de mi vida no son unos machos cabríos (como se precian de ser varios por ahí), son caballeros.

Soy lectora por culpa de mi papá. Mi pá lee, le gusta leer y si no fuera por sus lecturas, ¿quién sabe qué relación tendría yo con los libros? Y es mi lector también. Lo sé. Y si sólo estuviera escribiendo para una  persona, sería él.

No tengo una solución definitiva de cómo podemos arreglar este mundo tan complicado, pero estoy segura que una parte de la solución es que todos los niños tengan un padre como mi viejo.

Así que, el día de hoy, yo también voy a decir una verdad subjetiva : ¡Yo tengo al mejor papá del mundo!
Feliz Día Pá!

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